Existe una ciudad que reúne todo el misterio de África y la historia de España.   Una pequeña ciudad con nombre propio que abre sus puertas al descubrimiento y la diversión.   Si estás buscando un enclave tan exótico como novedoso, no dudes en acercarte a descubrir Melilla, vas a disfrutar mucho más de lo que te imaginas.   La cuidad cuenta con más de dos kilómetros de playa de arena fina y suave pendiente. Su población es de 65.000 habitantes, compuesta por cuatro culturas (hindú, hebrea, musulmana y cristiana) que conviven en armonía.

 

 


Melilla es una ciudad determinada por su mediterraneidad, pues se encuentra ubicada entre el propio Mar Mediterráneo y los macizos montañosos del Gurugú y el Cabo Tres Forcas. Eminentemente portuaria, ha esperado durante siglos la llegada de navíos y navegantes. Playas de arena fina, calas y acantilado de Aguadú configuran la costa melillense, impregnada del clima mediterráneo y marcada por los vientos de Levante y Poniente. El mediterráneo, que baña las costas es el espejo del cielo, cambiando de azul a verde o gris.

La lengua oficial de Melilla es el castellano, aunque parte de la población habla también el árabe y el Tamazigth. El clima es benigno, de tipo mediterráneo, con temperaturas templadas en invierno (13,2º de media), sin llegar a ser extremas en verano (24,3º de media). La luz de Melilla, célebre entre fotógrafos y pintores está presente durante las cuatro estaciones, con más de 2.522 horas de sol anuales.